Let the sun shine

Let the sun shine

julio 28, 2014 13 Por Veronica Blume

Hace calor.

Mucho calor.

Un calor de esos que de a ratos obliga a  elegir entre postrarnos achicharrados en modo “tostado intensivo”, o arrastrarnos hasta la sombra más cercana, a ser posible, con gran sombrero , gafas, y aferrados a la botella de agua.

El sol es una energía poderosa, si no la más poderosa de todas. Vivimos gracias a él.

Como con todas las energías potentes, capaces de transformar, lo más sensato sería encontrar ese punto medio, en el que evitamos los extremos para protegernos de sus riesgos y así recibir todos sus  beneficios.. que son muchos.

Los especialistas se encargan de recordarnos que nos protejamos del sol, convirtiéndolo una especie de enemigo, un caballero de armadura dorada dispuesto a quemarnos, envejecernos, deshidratarnos y convertirnos en seres débiles, dependientes de protectores solares, productos anti aging y demás “supuestas pociones mágicas” sin las cuales no deberíamos salir de casa. Yo no soy especialista , pero sí curiosa, y opino que estamos demasiado expuestos a la publicidad, que somos seres dotados de sentido común, y que, en realidad, no necesitamos ni la mitad de las cosas que nos quieren hacer creer que son imprescindibles…. insisto: es mi opinión personal.

Protección solar SI,siempre,  por supuesto, porque nuestro sol brilla con más intensidad y menos protección natural que nunca. Pero cuidado con qué crema solar utilizas! Pues resulta que varios estudios han demostrado que la mayoría contienen ingredientes que liberan sutancias tóxicas para el sistema que se relacionan directamente con distintas enfermedades cutáneas. Y aquí nos encontramos con una de esas paradojas que algunos prefieren ignorar, y otros reconocemos y actuamos lo mejor que podemos.  Os recomiendo acudir a una tienda ecológica y preguntar qué opciones más saludables tienen. Y si hay aforo, puedo programar un post más específico con productos y cuidados solares… que sé que esos os gustan….  Soy toda oídos 😉

 

Las personas muy rubias, o de piel muy blanca, aquellas que tienen muchos lunares, o un historial familiar de enfermedades de la piel deberían tener un cuidado mayor a la hora de exponerse al sol. Pongamos en marcha el sentido común,señores.  Por ejemplo: Tomar el sol por la mañana, o por la tarde, cuando el sol acaricia la piel, y no la “fríe”. Así evitaremos las quemaduras, el envejecimiento y arrugamiento de la piel, dando ese aspecto de cuero viejo y tostado que es todo menos atractivo… por mucho que nos guste “lucir moreno” en verano.

 

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Personalmente, desde que soy madre, tengo unas manchas de lo más curiosas que hacen su aparición estelar cada verano. He comprobado que lo único que realmente evita el “efecto cara manchada” es llevar sombrero cuando el sol está más fuerte. Bajo un sombrero de ala ancha, la cara descansa relajada, y evita ese gesto de “cara arrugada” tan característico y tan poco favorecedor…

Más allá de éstas precauciones, que no son distintas a la larga lista de precauciones que deberíamos o podemos decidir tomar o no en otros muchos campos (alimentación, ejercicio, etc…), en éste post quería centrarme en el maravilloso efecto emocional que tiene sobre nosotros la  luz solar.  Es un punto  en el que  los especialistas se preguntan si los beneficios del sol podrían superar los riesgos que conlleva. Como con todo, depende de por dónde lo mires y cómo lo vivas.

El sol es una medicina de efecto inmediato para el optimismo, la felicidad, el buen humor y la energía. En verano nos ponemos más guapos, nos vestimos con colores, socializamos, nos destapamos , mostrándonos como somos,y por lo tanto, estamos más en contacto con nuestros cuerpos. En verano nos entran ganas de cuidarnos, de comer más sano y ligero , de movernos y salir de casa para compartir y disfrutar de un mundo que luce mucho más bajo la luz del sol.

Os imagináis una vida sin éstos veranos? Ya sé que hay gente que prefiere el invierno… y muchos países en los cuales el verano se reduce a un mini-verano que viven con una intensidad, sé reconocer el encanto del recogimiento invernal… pero yo soy de las que , mientras me recojo bajo la manta, sueño con el verano,  y disfruto como una niña de ver cómo el mundo y yo misma nos transformamos cuando llega.

Y a vosotros, os pasa lo mismo?

 

 

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Ves despacio, escucha con atención, sé paciente, relájate, desapégate, acuérdate de respirar, sonríe a menudo, ríete con alegría y asegúrate de bailar apasionadamente!

Buena suerte!