La siesta perfecta

La siesta perfecta

agosto 11, 2014 9 Por Veronica Blume

Totalmente sintonizada con el mes de agosto, mi ritmo vital éstos últimos días es más bien lento. Escucho mi cuerpo , y lo que me pide es calma, más calma de la que estoy acostumbrada. Aunque aparentemente soy una persona «tranquila», en realidad no paro nunca, duermo poco y aún así añadiría alguna hora al día para completar todo lo que mi mente inquieta se propone . Pero el calor aprieta, y el cuerpo simplemente no acompaña, así que  la mente se rinde, y lo que me apetece , entre otras actividades remolonas, es dormir.

 

 

Yo no soy muy «siestera». La verdad: nunca he sabido dormir  siesta. Cuando era niña, mis padres celebraban los días de fiesta o vacaciones con unas siestas de campeonato, eternas, de las cuales se despertaban como dos bichitos bastante divertidos, pero más bien densos y terriblemente vagos. Su fórmula nunca me funcionó. Si me meto en la cama y me dejo ir… me despierto como un dragón, con un hambre voraz y humor corrosivo… o más bien con ausencia total de humor, porque una siesta larga me convierte en una criatura nada apetecible.. para mí misma, en primer lugar.

 

Pero la siesta tiene algo. Y éste verano ese «algo » ha empezado a encajar para mí. Está claro que es una costumbre que viene asociada al calor, uno de nuestros productos nacionales más reconocidos y asocialdos al concepto typical spanish que tanto gusta, por exótico, por caótico, o sencillamente porque es sinónimo de saber disfrutar de la vida. Es un arte que hay que dominar para beneficiarse de su efecto restaurador, un paréntesis que se abre para empezar de nuevo, a mitad de día, con la mente clara y dulce, y disfrutar de las tardes frescas (o algo menos calurosas, con suerte) de agosto.

 

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Mis pautas para una siesta perfecta:

1. Acuéstate en un lugar tranquilo, ventilado y a la sombra. Evita meterte en la cama con el pijama puesto. Mejor elige el sofá, encima de la cama, o, si puedes, en una hamaca bajo un árbol, por ejemplo….;)

 

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2. Acostarse a mirar el móvill no es desconectar. El «efecto pantalla» es adictivo, y deja la mente inquieta. Seguro que las redes sociales, los Whatsapps y todo lo que guarda tu querido mobil puede esperar. Éste paréntesis es sólo para tí, así que activa el modo silencio como un gesto hacia tí mismo.

3. Ponte el despertador, con un sonido simpático, a ser posible! La siesta perfecta dura entre 10 y 15 minutos, y nunca más de 30 ( a no ser que tu intención sea desaparecer para el resto del día ). Es una cabezacdita. Un reset. No necesitas más. Cuerpo y mente son muy receptivos a éstos regalos y reaccionan rápido.

4. Truco Yogui para despertar con dulzura 1 : tápate los ojos colocando las manos en la cara un minuto o dos. Después puedes darte un pequeño masaje en ojos, mejillas y mandíbula. No conozco la explicación científica, pero funciona. Mi experiencia personal, es que hace el despertar más paulatino y conciente.

 

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7. Truco Yogui para despertar con dulzura 2: Estírate, desperézate. No hace falta ninguna rutina específica. Basta con estirarse buscando solamente sensaciones placeneras. Estira los brazos hasta las puntas de los dedos y las piernas hasta las puntas de los dedos de los pies. s

6. Sonríe! Aunque sea una sonrisa forzada, tiene un efecto mágico positivo.

 

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6. Bebe agua. El agua es vida, y la siesta perfecta es para vivirla mejor.

 

Espero que os guste la idea, que os sirva, y me encantará leer vuestras experiencias «siesteras».

Hasta pronto, y buenas siestas!

 

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Las fotos son de una siesta real y auténtica , y publicarlas se me hace un poco curioso, pero pensé que sería la manera más honesta de compartir mi descubrimiento del verano!