Perderse… para encontrarse

Perderse… para encontrarse

julio 15, 2014 10 Por admin

El mes de julio se termina, y se acerca agosto, el mes de las vacaciones, el calor más intenso y las aventuras familiares planeadas desde hace tiempo.

Preparando las vacaciones familiares mientras termino los últimos trabajos de éste curso 2013/2014, he aprovechado éste fin de semana para hacer una escapada personal, al margen de la familia y mi rol de hermana, hija y madre, modelo y demás.

Una escapada es eso: un viaje rápido, a veces inesperado, sin demasiada preparación, preferentemente a un destino de tranquilidad o totalmente opuesto a lo que nos ocupa en nuestro día a día. Es una parada corta, un paréntesis que abrimos para airearnos y soltarnos de las ataduras cotidianas.

A veces, es sano pensar en uno mismo y darse permiso a explorar. Todos lo sabemos, pero a ciertas personas nos cuesta hacernos éste tipo de regalos. Las madres y los padres, o los amantes dedicados sabrán a qué me refiero. La cabeza tiene una capacidad especial para dificultarnos el libre tráfico de los deseos.

Mi balance post-escapada?

100% recomendable.

Mis razones para perderse unos días?

1. Porque a veces hay que desconectar de todo para volver a conectar consigo mismo.

2. Porque tomar perspectiva hace que valoremos lo que tenemos y la vida que llevamos.

3. Para madres y padres: porque los niños también necesitan desconectar de nosotros a veces, especialmente cuando entran en edades en las que el mundo exterior empieza a ganar fuerza. Las vacaciones escolares son eternas, y una pequeña escapada sin ellos nos puede devolver recargados , lo cual nos convierte en progenitores bastante más agradables. Ellos lo notan, y mientras nos noten enteros y satisfechos, todo está bien. No sirve de mucho pretender se supermamá cuando en realidad estamos agotadas.  Y echarse un poco de menos, añade mucha dulzura al reencuentro(ésta es una conclusión que me ha llevado años aceptar, pero es muy cierta).

4. Porque en una escapada hay lugar para sorpresas, para juegos, para dejarse llevar, fluir, y escuchar qué es lo que uno realmente tiene ganas de hacer… y muchas veces es mucho más sencillo de lo que nos pensábamos.

5. Porque si no nos «escapamos», a veces nos quedamos anclados en todos nuestros roles cotidianos… y los hacemos responsables de nuestro «cautiverio». Más vale una escapadita o dos de vez en cuando, a modo de válvula de escape, y programa de renovación de uno mismo.

6. Sencillamente: porque es un placer!

 

Ahí queda eso.

Os dejo algunas fotos de mi fin de semana, en Francia, donde se comen unas ostras exquisitas y todo se baña en un «je ne sais quoi» ,tan francés y encantador.

Mi vestido , bikini y super capazo son de Amichi… très chic, très jolie… parfait.   Y ese campo de girasoles… una de esos regalos -sorpresa perfectos que susurran : «sigue fluyendo! »

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