Había una vez… un festival de yoga

Había una vez… un festival de yoga

agosto 25, 2014 13 Por Veronica Blume

25 de agosto… esa fecha curiosa que para algunos significa volver al trabajo, a la rutina, y dejar atrás las vacaciones de verano que, un año más, han pasado así… volando.

Lo llaman “volver a la realidad”, pero yo soy de las que viven planteándose cuál de nuestros estados es , efectivamente, la realidad. Creo que cada uno se la hace, se la monta como puede desde adentro, y decide vivir su día a día partiendo de esa idea.

El final de las vacaciones no significa que tenemos que dejar de ser quienes fuimos durante ellas. Es más, podríamos trasladar esos estados vividos a momentos mucho más cotidianos y endulzarlos.

 

Antes de” volver al ruedo”, tenía ganas de hacer éste pequeño post para compartir con vosotros un momento especial de mis vacaciones:

Después de 5 años sin ir, he vuelto al Festival de Yoga que Happy Yoga (www.happyyoga.com ) organiza desde hace 10 años en Olot. A diferencia de los años anteriores , ésta vez ha sido una visita muy corta, de dos días, y bastante pasada por agua, la verdad… la lluvia nos acompañó, de lo más generosa..

Es uno de esos lugares que “invoco” en mí cuando lo necesito. Tengo una especie de biblioteca interior con lugares que me hacen sentir bien, y recurro a ella cuando me pierdo un poco. Soy nostálgica, sí, pero esa nostalgia puede ser una herramienta útil también. Me recuerda que también soy muchas otras cosas…

El Festival es un mundo aparte, ese mundo ideal en el que viviría siempre, UN MUNDO FELIZ… pero que en pequeñas dosis , su efecto se extiende durante mucho tiempo.. o para siempre.

Naturaleza, música en vivo, maestros dedicados , apasionados y de grandes corazones abiertos…. clases intensas y Sadhana diara a las 6.30 de la mañana…Una oferta más que amplia de talleres de todo tipo (distintos estilos de yoga, medicina china, risoterapia, mandalas, astrología, etc…), espectáculos nocturnos, temazcal , rica comida vegetariana … y todo ello en un marco de ensueño alrededor de una masía hermosa, rodeados de bosques mágicos , campos y praderas.

El ambiente es muy familiar, y los niños del Festivalito (una versión adaptada a ellos, dependiendo de las edades, por un equipo de monitores que no tiene precio…. puro amor) son felices, están radiantes y no se irían más. Son muy sabios… 😉

Se respira ambiente de comunidad, de igualdad y de celebración.

Una vez más, fuí con mi hijo, montamos nuestra tienda de campaña y nos abrimos a recibir y a compartir.

Suena muy bucólico.

Y es que lo es.

Además de ser un lugar en el que se aprende sobre yoga, o lo que cada uno elija, además de sobre las personas, las relaciones, y las realidades paralelas de cada uno.

De mis dos días allí, tengo que contaros que hice un taller de clown que me fascinó. Todo un reto!  Dejar caer la máscara y conectar con el sentido del ridículo, reírme de mí misma y redescubrir mi entorno desde otra mirada ha sido todo un regalo. Tengo ganas de experimentar más con ello… ya os iré contando. No porque me vaya a lanzar a la vida de circo (aunque de niña me habría encantado), si no como medicina personal. El humor y la alegría pueden transformar cómo vemos el mundo y cómo nos movemos en él.  Y reirse de uno mismo , desde la inocencia, es muy pero que muy sano!

 

Además de recomendaros mucho mucho que visitéis el festival el año que viene, quería escribir éste post para expresar ésta idea que tengo de que, a pesar de que se acabaron las vacaciones, nosotros somos todo eso también, esos estados están en nosotros. Y vale la pena recordarlos, evocarlos y revivirlos.

Así que , cuando la oficina empiece a oprimirte, o cuando te hayas olvidado por completo de la sensación que tenías en tu cuerpo durante tus vacaciones… tómate un momento, cierra los ojos, respira…. y sonríe, con gratitud. Tendemos a dramatizar y a victimizarnos, a perdernos con facilidad en la rutina, como si no tuviéramos elección.

La elección es tuya.

Tómate ese momento y verás que las paredes de la oficina o la pantalla del ordenador te dará un poquito más de espacio para respirar tranquilo.

Pruébalo…

Funciona?

 

Las fotos son de la última vez que fuí al festival, hace cinco años. Éste año dejé mi mobil en el coche y la cámara en casa… pensé que era la ocasión perfecta para desconectar….excelente elección. Una buena manera de estar más presente todavía.

 

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la foto 1

 

 

 

la foto 3

 

 

 

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