Meditar es sencillo (en serio)

Meditar es sencillo (en serio)

septiembre 18, 2014 26 Por Veronica Blume

Meditar es sencillo, en serio … lo que ocurre es que generalmente lo sencillo nos cuesta un montón. Hemos aprendido a sobreestimularnos, a esperar grandes recompensas palpables e inmediatas que satisfagan nuestra sed de  «más». Pero cuando recordamos que la gran belleza (que es lo que realmente buscamos) se esconde en las cosas más sencillas, tenemos la posibilidad de hacernos con una herramienta de oro para toda la vida. Es nuestra, y en nuestras manos está utilizarla, olvidarla, o retomarla.

Por alguna razón que me resulta de lo más misteriosa, ese tipo de gestos hacia uno mismo resultan de lo más complejos. …

La palabra en sí, Meditación, es una palabra grande, que conlleva imágenes de mente en blanco, levitacón y Nirvana… como si para meditar tuviéramos que estar hechos de una pasta especial.
Buenas noticias: La realidad es bastante más humilde. Podemos disponernos a meditar con la mejor de las intenciones. Para ello nos detenemos, respiramos y observamos, y quizás, en ese proceso, se produzca la meditación. Quizás no. Pero el gesto está, y con una práctica continuada, te aseguro que el estado meditativo llega. Primero poco a poco, con cuentagotas, y después cada vez más, hasta instalarse en otros ámbitos de tu vida, desde tu práctica de yoga ( o tu running, tu zumba o lo que te guste ) hasta cuando estés cocinando, caminando y relacionándote con el mundo. El cambio es grande. Porque conoces un lugar de paz en tí, y desde ahí, puedes con todo, y todo se relativiza.

 

Porque meditar nos da presencia. Y tener presencia es vivir la vida concientemente, a tope, o como mejor te resuene.

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Y CÓMO MEDITO?

 

Cuando nos sentamos, con las piernas cruzadas como un auténtico yogi, o en una silla, o estirados incluso, intentaremos hacerlo con la espalda alargada pero sin forzar. De ésta manera el aire y la energía podrán circular con más libertad. Al cerrar los ojos abrimos la mirada hacia adentro, y es entonces cuando simplemente debemos convertirnos en observadores gentiles y sin juicio a lo que vive en nuestro silencio.

La mente no está diseñada para quedarse en blanco, y esa no debe ser la finalidad. Es normal que aparezcan todo tipo de pensamientos, desde los más absurdos hasta emociones mucho más profundas. Si te encuentras repasando la lista de la compra o pensando en cortarte las uñas de los pies, no te preocupes. Reconoce esos pensamientos sin juicio, y déjalos pasar. Como quien mira una carretera y ve los coches que pasan, pero no se monta en ninguno, ni le importa de dónde vienen ni hacia dónde van. Tu mente lo querrá «hacer bien» , y éste tipo de pensamientos banales parecen un fracaso. No lo son. Forman parte de tí y de las trampas de la mente. No caigas. Observa. Sigue observando. Y deja que pase.

Pueden aparecer picores espontáneos, o dolores… es normal. Nos resistimos a entrar en la quietud, porque todavía hay mucho que no queremos mirar… Sonríe… y vuelve.

Escuchar la respiración (cómo entra, cómo sale, los movimientos internos que produce, qué ocurre entre inhalación y exhalación, etc) es la llave, la palabra mágica y el truco infalible para volver, una y otra vez, al momento presente. Cada vez que la mente te lleve a pasear, vuelve al ritmo de tu respiración. Es lo primero que hacemos al nacer y lo último que hacemos antes de morir, pero lo hacemos de forma inconsciente. Traer la respiración  a un plano conciente hacia  nos conecta con el momento presente, transformándolo, y plantando semillas para transformaciones más amplias.

Suena muy místico, lo sé. … pero es sencillo, no hay embrujos ni pócimas… pruébalo.

 

Personalmente, la meditación me fascina. Es mi lugar de intimidad que visito a menudo. Podría llenar muchas páginas escribiendo sobre el tema, pero iré poco a poco…  Aviso que vendrás más posts sobre meditaciones. Opino que todos deberíamos aprender a hacerlo, y seguramente seríamos una sociedad un poco más coherente. No es broma!

 

Por hoy, quería compartir éstos principios de sencillez, para quitarle drama,porque es todo lo contrario,  y , con suerte, despertar la curiosidad de todos aquellos que me dicen «Oh, yo soy incapaz, soy un nervio!» o «No tengo tiempo!».

 

Empieza por tres minutos.

O dos.

Pero empieza. Hoy mismo.

Y poco a poco, alarga un poquito ese momento para tí.

No tienes tiempo? Sacrifica unos minutos de facebook, instagram o whatsapp… crees que puedes? …  todo es cuestión de prioridades.

No necesitas un maestro barbudo de turbante susurrándote instrucciones al lado… tu único maestro serás tú.

 

 

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Sonríe suavemente mientras «medites». Desdramatiza.

 

Detente.

Respira.

Observa.

 

No hay más.

Es sencillo.